viernes 10 de noviembre de 2006

Pierre Bourdieu - Espacio social y génesis de las clases

Una reseña de teoría 1. Entender los errores de "estudiante de primer ciclo de Facultad". Igual, creo que está bastante decente. Lo pongo porque sé que para algunos Bourdieu es una melcocha, así como lo fue para mi al comienzo. Aunque finalmente, entenderlo fue una delicia.

En el texto leído, Bourdieu explica la construcción del espacio social relacionado con las formas como se originan las clases sociales dentro de éste. Habla de una visión del espacio social, los principios de división que en éste se presentan, las formas como estos principios funcionan y los diversos productos de estas divisiones, sobre todo en la forma de clases sociales diferentes, con diferentes manifestaciones de su poder o debilidad, y la lucha que se origina entre estas.

Los planteamientos de la teoría social de Bourdieu, implican, en sus palabras, una serie de rupturas con la teoría marxista, las cuales son visibles en todos los puntos que desarrolla en este texto. Considera además que, en un principio, Marx colaboró como ningún otro teórico, con la construcción de una teoría sobre el mundo social, pero que en la actualidad representa un obstáculo para ello.

Bourdieu señala una ruptura con la tendencia a privilegiar las sustancias, en detrimento de las relaciones, y con una postura intelectualista que considere que la clase construida científicamente en la teoría, es equivalente a la clase real; ruptura con el economicismo, y proponer ver el campo social en su pluridimensionalidad; ruptura con el objetivismo, que al igual que el intelectualismo, ignora las luchas simbólicas que son la representación misma del mundo social Es importante que Bordieu plantee estas oposiciones a Marx desde el principio, ya que con ellas, desde ya se puede ir viendo lo que Bourdieu va a plantear en su teoría del espacio social.

Bourdieu, al decir que la sociología se presenta como una topología social, plantea la representación del mundo social en forma de espacio de varias dimensiones. Estas dimensiones se establecen según principios de diferenciación o distribución, los cuales se basan en propiedades que confieren a los individuos, fuerza o poder. Se trata entonces, de una distribución de los agentes, por ese poder conferido, en posiciones relativas en el espacio social. Las propiedades de los agentes al determinar su posición, están construyendo el espacio social, por lo cual se trata de propiedades actuantes. Y viéndolo de esta forma, Bourdieu señala que se puede hablar del espacio social como un campo de fuerzas:

Un conjunto de relaciones de fuerzas objetivas que se imponen a todos los que entran en ese campo y que son irreductibles a las intenciones de agentes individuales o incluso a las interacciones entre los agentes.

Las propiedades actuantes pueden verse también, en forma de capitales vigentes en cada campo del espacio social, ya que al tratarse de capital objetivado o incorporado, representa el poder en ese campo. Los capitales pueden ser económico, cultural y social, y simbólico (reputación o prestigio). La posesión de cierto tipo de capital (composición del capital) y cuánto se posea de este (volumen global) es lo que en el fondo determina la posición de los agentes. Esto se traduce en las propiedades de estos individuos, como se señaló anteriormente. La posesión de ciertos tipos de capital, define no sólo la posición en un campo, sino la posibilidad de obtener los beneficios que éste puede ofrecer. Y conocer la posición de los agentes, o el nivel de acceso que tienen a los beneficios de cada campo, permite ver sus propiedades intrínsecas (condición) y relacionales (posición).

Podría parecer que Bourdieu se contradice al decir que el campo económico tiende a imponerse ante los otros campos del espacio social, y que termina finalmente en una consideración marxista. Sin embargo, creo que está planteando una verdad, sin cerrarse a una determinación meramente economicista de la sociedad. Además, con eso no está dejando de lado, las otras dimensiones de esta.

Luego de plantear estas especificaciones, Bourdieu llega a hablar de clases y las define como:

conjuntos de agentes que ocupan posiciones semejantes y que, situados en condiciones semejantes y sometidos a condicionamientos semejantes, tienen todas las probabilidades de tener disposiciones e intereses semejantes y de producir, por tanto prácticas y tomas de posición semejantes.

Bourdieu es enfático al señalar que está planteando la existencia teórica de las clases, como producto de una clasificación explicativa, para entender las prácticas y propiedades de lo que ha sido clasificado, en este caso, los agentes, y las conductas de las reuniones grupales. No se trata de ver inmediatamente, a las clases como grupo movilizado para la lucha, en ese sentido sólo se trataría de una clase probable. En este punto, Bordieu se afirma en contra del relativismo nominalista, al no estar de acuerdo con reducir las diferencias sociales que se dan en la práctica, en meros artefactos teóricos. Propone considerar la existencia de un espacio objetivo en el que se incluyan compatibilidades e incompatibilidades, proximidades y distancias. También se sitúa contra el realismo de lo inteligible, o la reificación de los conceptos, justamente porque reconoce la diferencia de lo teórico con lo práctico, lo inteligible, lo que está en la teoría, no es lo real.

Son acertadas estas distinciones de Bourdieu, siempre evitando llegar a un extremo, considerando todas las posibilidades: la existencia de un espacio teórico para explicar las formas y procesos de lo social, y el espacio en el que eso se realiza, en forma de relaciones.

En el mundo social existen diferencias y divisiones, basadas en principios de visión y principios de división, por lo cual no se pueden clasificar agentes de forma indiscriminada, ignorando esas diferencias fundamentales (sobre todo las económicas y culturales). No se anula la opción de organizar (agrupar) agentes, según otros principios. Sin embargo, las uniones creadas en el espacio social basadas en distribución del capital son más durables y estables. Con esto, se reafirma la primera ruptura con Marx. Según Bourdieu, Marx se equivoca al identificar las cosas de la lógica (teoría, clase construída) con la lógica de las cosas (clase real, en funcionamiento). Estaría planteando que la clase en sí (teoría) equivale a la clase para sí (clase real, en la práctica). Y de esta forma, está obviando problemas esenciales.

La construcción del espacio social, en la consideración de la teoría objetivista que estaría planteando Bordieu, debe incluír no sólo los principios de división, sino también, la representación que los agentes tienen de este, que incluye la intención de imponer esa visión que pueden tener del mundo social. Esta es el producto de una doble estructuración social: la parte objetiva, dada por la estructura del espacio social que define sólo en un principio la posición de los agentes y sus propiedades, y la parte subjetiva, dada justamente por los esquemas de percepción, depositados en el lenguaje, producto de luchas simbólicas. Con esto se entiende la existencia de un principio de incertidumbre, ya que las cosas en el espacio social no vienen dadas y determinadas definitivamente: si bien existe una estructura inicial dada por la posesión de capitales, etc., la percepción de los agentes va a crear variaciones en esa estructura, y en ese sentido, las cosas dependen en parte del trabajo de representación, que incluye una incorporación de las estructuras objetivas del espacio social que podría decirse, son reelaboradas en las mentes de los agentes, que tienen la capacidad de pensar su posición, sus límites y alcances, etc.

Es interesante que Bourdieu remarque estas ideas para llegar a entender que lo que está en juego en la lucha política, las categorías del mundo social y sus propiedades, es lo que posibilita el espacio en el que esta lucha se desencadena. En cada espacio de la estructura del campo social, se pone en juego la definición misma de lo que está en juego, ya que todo campo es el lugar de una lucha por la definición de los principios legítimos de división del campo. Por eso llega a hablar del trabajo que los científicos sociales deben hacer, de objetivar las objetivaciones que realizan los agentes. Es quizás porque en cierta medida, al igual que los que estudian a la sociedad, las personas en general suelen pensar sobre las clases, las diferencias, clasificar a las personas, etc. Nosotros estaríamos haciendo lo mismo de una manera formal. Y es interesante que Bordieu nos permita ver eso claramente: Objetivar la objetivación que hacen los agentes, es objetivar el campo de producción de representaciones objetivadas del mundo social, el campo de producción cultural o ideológica, juego en el que el propio científico está incluído, por ser un individuo más.

Teniendo todo esto presente, en palabras de Bourdieu: resulta comprensible que una de las formas elementales del poder político haya consistido en muchas sociedades arcaicas, en el poder casi mágico de nombrar y hacer existir gracias a la nominación. En la actualidad se trata de un trabajo de producción simbólica y de imposición que se da en las luchas del campo de la producción cultural. Y es necesario considerar que la nominación, el hecho de explicitar las percepciones de los agentes y los significados producidos, no se da de forma automática, y es por eso que se trata de luchas por “publicar” las percepciones e imponerlas. Se llega a ver en el mundo social, un estatuto de sistema simbólico, que en la objetividad misma, en la práctica, se da como un sistema de fonemas organizado según la lógica de la diferencia o distinción significante. De esa forma, las diferencias trazadas en el espacio social de forma “espontánea”, funcionan simbólicamente como espacio de los estilos de vida, o grupos caracterizados por estilos de vida diferentes, Stande en Weber (en oposición a Marx): la clase construída mediante un recorte adecuado del espacio social cuando es percibida según categorías de la estructura de ese espacio.

A pesar de que la distinción no implica una búsqueda de la misma, su existencia se da por querer establecer una diferencia legítima, hasta llegar a plantearla como si fuera una “distinción natural”. Estaría dándose de esa forma, un reconocimiento de legitimidad, que supera la fuerza de una simple distinción, ya que consiste en aprehender como natural el mundo ordinario que resulta de una coincidencia casi perfecta entre estructuras objetivas y estructuras incorporadas. Además, si puede existir la intención clara de incrementar las diferencias espontáneas de estilo de vida llegando a su “estilización”, de nuevo en términos de Weber.

En la lucha por la imposición de la visión legítima del mundo social, lo que cobra importancia es el capital simbólico, o la percepción que tiene un agente de la posesión de cualquier otro tipo de capitales y su distribución, y finalmente, el poder con el que cuentan, que viene definido proporcionalmente por ese capital simbólico: el prestigio o reconocimiento que reciben de un grupo. El campo de producción simbólica tiene una autonomía real, pero por eso no deja de estar dominado en su funcionamiento, por las fuerzas que rigen el campo social. Tampoco se impide que las relaciones de fuerza objetivas se reproduzcan en las relaciones de fuerza simbólicas, es decir en las visiones del mundo social que constribuyen a asegurar la permanencia de esas relaciones de fuerza.

En la lucha mencionada, por el monopolio de la nominación, como imposición oficial, de la visión legítima del mundo social, los agentes comprometen ese capital simbólico, lo arriesgan. Entran en la lucha, haciendo uso de estrategias simbólicas para imponer su visión de las divisiones del mundo social. Pueden situarse en 2 extremos: en el insulto: caso en el que un particular quiere imponer su punto de vista, y se arriega a la reciprocidad (que le devuelvan el insulto). Se trata de la clara intención de imponer perspectivas particulares de agentes singulares que producen nominaciones particulares e interesadas, cuya impotencia para hacerse reconocer y ejercer, termina produciendo un efecto verdaderamente simbólico que crece en la medida en que sus autores están menos autorizados a título personal o insititucional, y están más directamente interesados en hacer reconocer su punto de vista. En el otro extremo, está la nominación oficial: acto de imposición simbólica que cuenta con la fuerza de lo colectivo, del consenso, porque es operada por un mandatario del estado, detentador del monopolio de la violencia simbólica legítima. Es el punto de vista autorizado de un agente autorizado. El punto de vista del mandatario del estado es el ejemplo ideal de ello.

Otro ejemplo de nominación por parte del Estado es el título profesional, al tratarse de una retribución positiva o negativa, una marca distintiva que recibe su valor de una posición en un sistema de títulos (profesiones) jerárquicamente organizado. Se ve una estructura en la que los agentes se ordenan de forma relativa a los grupos. Estos pueden recurrir a estrategias prácticas o simbólicas para maximizar el beneficio simbólico de la nominación (Por ej. un maestro que prefiere autodenominarse como “docente”). El título nobiliario, escolar, son otros ejemplos. Se trata de un capital simbólico garantizado social y jurídicamente, reconocido por una instancia oficial, universal, por todos. Es una especie de regla jurídica de percepción social, un ser percibido garantizado como un derecho. Es el capital simbólico institucionalizado, legal (ya no sólo legítimo). Se trata de un gran nombre percibido como una gran categoría, que ofrece beneficios simbólicos, que no se adquieren p. ej., con dinero. El título, y las retribuciones que brinda, son independientes del trabajo. El trabajo no es lo que define el reconocimiento del título. El título es una institución, más duradera que el trabajo, que puede mantenerse a pesar de las transformaciones de éste.

Sin embargo, Bourdieu afirma que no se puede hacer una ciencia de las clasificaciones sin hacer antes, una ciencia de la lucha de las clasificaciones. Hay que tener en cuenta además, que se trata de una lucha por el poder de, y mediante, el conocimiento, por el monopolio de la violencia simbólica legítima, en la que cada uno de los agentes o grupos de agentes, ocupa una posición, también a tomar en cuenta.

En la lucha, la fuerza simbólica de las partes, no es independiente por completo de la posición de estas en el juego. Aún cuando la nominación simbólica sea una fuerza relativamente autónoma en relación a otras formas de fuerza social.

Con todo esto, vemos que la delimitación de clases permite ver el principio y la eficacia de las estrategias clasificatorias de los agentes, y las percepciones sobre el espacio mismo permiten ver la constitución de grupos organizados para la defensa de los intereses de sus miembros. Detrás de la ambición gnoseológica de producir una correcta calificación, hay pues, una ambición política. La correcta clasificación implica trazar mediante la palabra, las fronteras entre los grupos. Como ya se dijo, el científico social debe tener como objeto la asignación en clases, de los individuos, decirles qué son y qué han de ser; debe analizar (y criticar) la intención de los individuos de crear un mundo según sus propias visiones. Los individuos tienen una intención de objetivar el espacio social, lo que perciben. Los científicos sociales deben objetivar eso, desde insultos hasta nominaciones oficiales.

Otro punto importante en el texto es el principio de homologación que puede darse entre agentes en diversas posiciones, en diversos campos del espacio social. Pueden homologarse los agentes que en el campo cultural cuentan con un gran capital en ese campo, con los que en el campo económico cuentan con un gran capital de ese tipo, pero que en el espacio cultural, estarían ubicados en las posiciones menos privilegiadas. Y según esto se explica la contribución de los productores de bienes culturales, con los más desposeídos culturalmente, al aportar a la producción y difusión de una visión del mundo social que rompe con la visión dominante.

Llevando esto al campo de lo político, Bourdieu va a hablar de la capacidad de representación con la que cuenta el jefe de Estado, respecto al grupo que dirige. El mandatario recibe del grupo el poder de hacer el grupo, al poder hablar y actuar en nombre de este. Dice Bordieu que la política es el lugar por excelencia de la eficacia simbólica, acción que se ejerce por signos capaces de producir cosas sociales, y en particular grupos. Se da la existencia de un portavoz, que al hablar de un grupo, lo instituye al realizar el acto de nominación explicado previamente. Se trata de comprender la existencia y el modo de existencia de los colectivos, que según el autor, debe ser el problema por el cual debería empezar toda sociología. Las clases, existen gracias a que alguien habla en su nombre y las hace existir como una fuerza real en el campo político. Surge como una clasificación, en el pensamiento, pero se basa en una clase que existe en la realidad y pasa a ser representada, contando con propiedades que se dan en la práctica, como en el caso de la clase obrera, aparatos políticos y sindicales, cuyo interés por existir, se encausa en una exhibición simbólica, o manifestación, por parte de su portavoz. En las palabras del portavoz, la clase se da como “voluntad y representación”, y no tiene nada de la clase en acto, pero no por eso es menos real.

El texto leído, a pesar de que en principio presenta dificultades en su comprensión, es bastante interesante al ser “descifrado” finalmente. Vemos que a lo largo de él, Bordieu va revisando las definiciones que ha ido estableciendo para crear finalmente explicaciones bastante coherentes de lo que entiende como el espacio social y los procesos que se dan para su construcción. Importante es su consideración de la acción de los sujetos en términos de sus percepciones, ideas, y la influencia de ello en la configuración del espacio social, posterior pero no por eso menos importantes que las estructuras objetivas existentes previamente.

11 comentarios:

busy bossy dijo...

por favor aumenta el interlineado de tu texto, no lo puedo leer, me estoy mareando oooo

María Laura dijo...

que sorprendente que tanta gente entre a esta huevada vilmente abandonada por mi persona!

María Laura dijo...

dicho sea de paso. si tengo mil huevadas asi largotototas que quiero colgar pero no se como carajo hacer para q salga "leer mas" y tener uin link pa ampliar el texto. o esa mierda de google pa colgar documentos de word. carajo. ayudenme!

Pingüino Rodriguez dijo...

Oye gracias. Justo me tocó leer Bordieu. Tu texto ha servido harto.

Anónimo dijo...

Mis discrepenacias con la oposicion puesta hacia Marx. Solo seria bviable una critica entre los dos si es que se siguiera la línea dura del marxismo, mientras tanto a mi parecer, más es lo que se relacionan y complementan.

Andrea dijo...

de casualidad sabes cuáles son las características de los grupos y cuáles son las propiedades de los grupos?
Mi maestra me mandó a investigarlo pero el acervo bibliográfico al que tengo acceso no fue de gran ayuda... es un poco urgente, te agradecería inmensamente una respuesta pequeña si puedes a mi mail. sakura_121187msn.com

María Laura dijo...

anonimo: mantengo mi postura respecto a marx vs. bourdieu. o mejor, bourdieu vs. marx. bourdieu va mucho mas alla de lo meramente economico. de hecho sí, puedes ver como que se complementan. pero para que dos cosas se complementen tienen que ser diferentes no? bueno, igual seguire pensando la huevada, sobre todo ahora, que entiendo mucho mejor a marx que cuando escribi este texto. gracias.

andrea: sorry, es 10 de setiembre y me escribiste en 28 de agosto y ala, me imagino que ya fue tu dead line. pero te referias a grupos, asi en generaaaaal? la categoria grupos en sociologia, o que?

Anónimo dijo...

esta bueno el texto, me re ayudo para la facu!!!! gracias

manu dijo...

ineteresante el texto aclaró algunas dudas y enriquecio mi lectura, justamente estoy leyendo este autor para rendir una materia

Anónimo dijo...

"que sorprendente que tanta gente entre a esta huevada vilmente abandonada por mi persona!"


bueno, pues soy uno mas.

Llegue buscando material sobre bourdieu y la verdad es que el texto esta bueno.

Me gusta mucho lo que propone Bourdieu. Me ayuda a entender muchas cosas. Incluso a los marxistas, lo cual ya es mas que mucho.

Saludos desde argentina.

Argentino

Anónimo dijo...

muy bueno, quizas faltó una crítica tuya pero genial el texto =)
me ha servido

slds dsde stgo. Chile

ATTE
oscarempire@hotmail.com